Los aliados de Trump en América Latina temen una derrota. ¿Qué se juega la región en las elecciones intermedias de EE.UU.?

2026-11-02 11:59:17 - MUNDO

Las elecciones intermedias de este martes en Estados Unidos no tienen a Donald Trump en las boletas de votación. Pero varios gobiernos de América Latina que apostaron por una relación estrecha con el jefe de la Casa Blanca arriesgan ver debilitado ese vínculo si el Partido Republicano pierde el control de una o las dos cámaras del Congreso.

Las encuestas trazan un panorama esperanzador para los demócratas, apoyados en buena parte por el voto latino. En un momento en que gran parte de la región está gobernada por movimientos de derecha y que la mayoría se unió al Escudo de las Américas, iniciativa liderada por la Casa Blanca, el resultado podría afectar el respaldo financiero, la cooperación militar, los aranceles y la presión diplomática. Aunque no todos esos instrumentos dependen en la misma medida de la situación del Congreso.

"Ahora en el Gobierno, el presidente Trump prácticamente tiene rienda suelta", dijo a CNN el politólogo Gustavo Flores Macías, decano de la Escuela de Políticas Públicas de la Universidad de Maryland, quien consideró que si la elección cambia el control de las cámaras los cambios más importantes estarían en el área comercial, de seguridad y de migración.

"Desde luego, el presidente en Estados Unidos tiene mucho margen de maniobra en todos estos temas, pero sí sería más difícil continuar con las políticas, tanto política exterior hacia América Latina como la política comercial, porque el Congreso podría ejercer un mayor rol en cuanto de monitoreo, de rendición de cuentas, incluso cuestiones de presupuestales. (Una victoria demócrata) sería como un freno, le bajaría la velocidad", comentó.

Además de la posibilidad de bloquear proyectos de ley y obligar a negociar el presupuesto, una mayoría opositora contaría también con otras herramientas legislativas. La Cámara de Representantes puede abrir investigaciones, citar a funcionarios, exigir documentación y celebrar audiencias públicas, mientras que en el Senado se puede además impedir el nombramiento de altos cargos y jueces.

"Es muy difícil decir en qué posición va a estar Trump de cara a los equilibrios internos", adelantó a CNN el analista Martín Schapiro, exsubsecretario de Asuntos Internacionales de la Secretaría de Asuntos Estratégicos del Gobierno de Argentina. "Un Trump más cuestionado en sus márgenes de decisión interna por tener problemas en el poder legislativo. Derrotado en la elección legislativa, particularmente si pierde la mayoría en el Senado, es un Trump más cuestionado, con los demócratas ejerciendo mayor presión. Si bien institucionalmente nada debería cambiar demasiado, creo que políticamente la exposición puede ser mayor y Trump va a estar en una posición de pato rengo", comentó.

Si bien dijo que Trump mantendría un control sobre la interna republicana incluso con un resultado negativo, aseguró que sus márgenes de maniobra serían menores.

La votación entonces no solo determina quién controlará las cámaras, sino que también podría limitar la capacidad de la Casa Blanca para plasmar su política exterior. ¿Puede la Doctrina Donroe en América Latina avanzar sin el control del Congreso?

Cuando el Gobierno de Javier Milei, el principal socio ideológico de la Casa Blanca en el continente, enfrentaba el año pasado turbulencias financieras que dificultaban las perspectivas del oficialismo en las elecciones legislativas, el Gobierno de Trump lanzó un salvavidas económico con un acuerdo de swap de divisas por US$ 20.000 millones

Ese rescate, aunque fue criticado por algunos legisladores estadounidenses, no requirió una aprobación específica del Congreso, una muestra de la capacidad del Ejecutivo para ayudar a sus aliados sin necesidad de consensos con la oposición.

La línea de apoyo estadounidense puede volver a ser clave para las aspiraciones de Milei, quien tuvo buenos resultados en esa votación y buscará la reelección en 2027, pero espera que la Casa Blanca pueda mantener el respaldo y la atención en el cono sur. ¿Qué tanto necesita Argentina de ese sostén?

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibe al presidente de Argentina, Javier Milei, a su llegada a la Casa Blanca el 14 de octubre de 2025 en Washington. - Kevin Dietsch/Getty Images

"Me parece bastante extendido, particularmente en un contexto en el que Argentina siempre tiene problemas con los dólares, que es el contexto electoral. Argentina hoy depende de sus acreedores institucionales para sostenerse frente al pago de los vencimientos de deuda, y no podría ir al mercado como hacen todos los países y refinanciar sus vencimientos", apuntó Schapiro.

Sin embargo, dijo que un resultado adverso no implicaría un freno a la ayuda, al menos desde el punto de vista técnico. "La mayoría de las cuestiones que tienen que ver con el apoyo del gobierno de Trump a la Argentina son decisiones del Ejecutivo y no me parece probable que eso vaya a cambiar. (…) No veo que haya gastos que no estén autorizados en el presupuesto. Son utilizaciones razonablemente legales del dinero, entonces no creo que haya más que el cuestionamiento político. Todo está en el ámbito de la política exterior donde la posición del Ejecutivo es fuerte", sostuvo.

En septiembre, el Banco de Exportaciones e Importaciones de EE.UU. anunció un marco de financiamiento de US$ 7.000 millones en sectores estratégicos de Argentina y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo en octubre al portal Axios que Washington podría volver a intervenir para respaldar a Milei ante eventuales tensiones financieras, una decisión que no depende del Congreso.

En el caso de Colombia, el presidente Abelardo de la Espriella recibió en campaña el respaldo de Trump y busca volver a ubicar al país como uno de los principales socios de seguridad de Washington. Apenas asumió el Gobierno, la Casa Blanca anunció un plan para aportar US$ 1.000 millones a la lucha contra el "narcoterrorismo", pero dijo en el comunicado que para ello "trabajaría con el Congreso", tras lo cual no hubo novedades.

"La parte más importante de esa alianza es la contraprestación que Colombia está esperando de Estados Unidos en materia de equipamiento militar y de cooperación en los temas de seguridad. La gran mayoría de eso tiene que pasar por el Comité de Apropiaciones en el Congreso", dijo a CNN Sandra Borda, profesora del Departamento de Ciencia Política y Estudios Globales de la Universidad de los Andes (Bogotá).

Por ello, el control de algunas instancias legislativas puede tener un efecto importante sobre las expectativas del Gobierno colombiano, que ya sufrieron una negativa cuando solicitaron a Washington exenciones arancelarias tras el terremoto de agosto

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La Casa Blanca anunció paquetes de ayuda humanitaria y aseguró que busca retomar una "época dorada" en las relaciones bilaterales, con eje en economía y seguridad a través de inversiones y financiamiento.

Para Borda, Bogotá es susceptible a una posible derrota del Partido Republicano. "Para que esa alianza entre los dos países se mantenga, sí es absolutamente necesario por lo menos que haya un dominio de los republicanos no solamente en el Comité de Apropiaciones, sino después en el Senado también", consideró.

La situación es distinta a cuando hace más de dos décadas el paquete de asistencia de unos US$ 1.300 millones del Plan Colombia fue aprobado con apoyo bipartidista. Los acuerdos entre demócratas y republicanos en la lucha contra el narcotráfico se han debilitado en los últimos años mientras crecía la polarización en el Congreso estadounidense.

La salida del presidente Gustavo Petro, que tuvo una relación conflictiva con Trump, podría haber facilitado los vínculos, pero Borda apuntó que el nuevo gobierno también ha complicado el tendido de puentes con el nombramiento del canciller Omar Bula Escobar, con posturas muy críticas a líderes demócratas, incluso con teorías conspirativas. "No es solamente porque sea difícil construir consensos en este momento en Estados Unidos, sino porque además la política exterior de De la Espriella no ha estado dirigida a mantener ese consenso bipartidista. (…) Nuestra política exterior con este gobierno no ha ayudado a consolidar consensos, ha hecho exactamente todo lo contrario", aseveró.

En ese sentido, el representante demócrata Gregory Meeks, miembro de mayor rango en la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara Baja, reclamó a De la Espriella y lo acusó de injerencia por manifestarse a favor de María Elvira Salazar, candidata republicana en Florida. Días después, el congresista y el presidente sostuvieron una llamada para reafirmar la importancia del apoyo bipartidista.

La politóloga Borda indicó que, si bien la agenda del líder colombiano puede avanzar pese a un eventual resultado adverso, su expectativa está puesta en recibir más recursos en materia de seguridad, un tema clave de sus promesas de campaña. Si el trumpismo no queda bien posicionado, "el efecto va a ser grande", indicó, y añadió que De la Espriella podría adoptar una dirección "un poco más pragmática" en su política frente a Washington.

Mientras crece el nerviosismo entre los aliados de Trump por las encuestas, otros las ven con buenos ojos, como aquellos que enfrentan de más cerca la presión de la Casa Blanca.

"El gobierno mexicano y tal vez algunos de América Central verían con buenos ojos un debilitamiento del trumpismo", dijo Schapiro. "Sin lugar a dudas, el Gobierno de Claudia Sheinbaum esperaría un Trump menos asertivo y más necesitado de cooperación, si bien no ha sido refractaria a las posiciones estadounidenses", agregó.

México está especialmente expuesto a las decisiones de Washington por la enorme frontera que comparten y por la revisión en curso del T-MEC, que después de las negociaciones deberá ser votado por el Congreso.

Flores Macías indicó que también a las industrias mexicanas les vendría bien mayor estabilidad en materia arancelaria, lo que, dijo, podría alcanzarse si es que el Congreso tiene más control sobre las políticas comerciales.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum. - ANDREW CABALLERO-REYNOLDS, YURI C/AFP/AFP vía Getty Images

El analista subrayó que Trump y sus funcionarios seguirán llevando adelante las negociaciones con México y Canadá, pero dijo que una mayoría demócrata tendría más escrutinio y presión para incorporar a los acuerdos cuestiones que consideran relevantes.

"Un Congreso demócrata podría moderar la política comercial y devolver al primer plano cuestiones laborales y de protección de los trabajadores en la revisión del tratado. Hay temas que son históricamente importantes para los demócratas, que tienen que ver con la protección de los sindicatos, cuestiones salariales", agregó.

Sin embargo, en materia migratoria, aunque puede haber cambios en cuestiones de supervisión, revisión de procesos de expulsiones y rendición de cuentas sobre operativos de ICE, el Congreso ya ha aprobado un mayor presupuesto para agencias de control fronterizo y el Ejecutivo no necesita de su autorización para firmar acuerdos con terceros países para las deportaciones. Una eventual mayoría demócrata no podría deshacer el endurecimiento migratorio y para revertirlo tendrían que aprobar una nueva legislación que difícilmente no sea vetada por Trump.

También un Congreso bajo control de los demócratas podría cuestionar el uso de fondos en operaciones militares o investigar operaciones contra carteles en México, pero no se puede asumir que ello sería suficiente para reducir la presión sobre el país vecino.

En el caso de Brasil, el festejo del presidente Lula da Silva tras vencer a Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta podría prolongarse puertas adentro si los republicanos pierden la mayoría. "Lula preferiría a los demócratas en una posición de fortaleza", dijo Schapiro.

De todos modos, el gigante sudamericano pone menos en juego que otros países que no cuentan con tanta autonomía, por el tamaño de sus economías, la relación interdependiente con Washington y una menor capacidad de diversificar sus vínculos. "El dilema para Brasil es mucho menos grave porque, entre otras cosas, el mismo gobierno de Lula se ha preocupado por tratar de mantener la distancia y ellos sí han sido muy pragmáticos en la relación", comentó Borda.

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La ola de triunfos de la derecha en los últimos años en la región deja a varios gobiernos que aunque no desplegaron un alineamiento total con Washington, como el caso de Argentina y Colombia, sí estrecharon sus vínculos y están a la expectativa de lo que pueda ocurrir.

En octubre, legisladores demócratas cuestionaron que el Departamento de Estado redirija fondos por más de US$ 50 millones de asistencia militar que inicialmente estaban destinados a Ucrania, aliados de Europa y de Medio Oriente, y que se destinarían a aliados en América Latina como Colombia, Ecuador, Panamá y Perú. "Urgimos utilizar los fondos para el propósito requerido por el Congreso", dijeron el legislador Meeks y la senadora Jeanne Shaheen. Es decir, aunque los planes pasan por el Poder Legislativo, el Ejecutivo mantiene discrecionalidad sobre el destino final del dinero, aunque ello pueda tener mayor escrutinio si cambia la composición de las cámaras.

Flores Macías apuntó que si el Partido Republicano logra conservar la mayoría en el Senado, por más que los demócratas logren controlar la Cámara Baja "no habría cambios importantes en la política exterior" de Trump. En ese sentido, el politólogo mencionó casos como Ecuador y Bolivia que, con gobiernos alineados a la Casa Blanca, probablemente no tendrían cambios sustanciales por el margen de maniobra que mantendría el presidente.

Líderes latinoamericanos posan con Trump en el lanzamiento del Escudo de las Américas. - EFE/ Presidencia de República Dominicana

También apuntó que sí hay consenso para las políticas dirigidas a "la necesidad de contener a China" en la esfera de influencia estadounidense.

"Habría una continuidad allí, independientemente de las mareas políticas. En otros temas sí es posible que haya cuestiones, como la cooperación en seguridad o el narcotráfico, los ataques a embarcaciones en aguas internacionales, que tal vez un Congreso demócrata pudiera tener cierta influencia para contener esas políticas", dijo el investigador.

Sobre Venezuela, Flores Macías comentó que un Congreso con mayoría demócrata podría prestar más atención a temas como los derechos humanos, pero no espera grandes cambios en la estrategia energética ni en el control que Washington viene ejerciendo sobre el gobierno chavista.

Las proyecciones son similares para Cuba: una victoria demócrata puede poner obstáculos a una escalada militar, pero buena parte de la campaña de presión sobre La Habana se apoya en facultades ejecutivas, como la declaración de emergencia nacional que firmó Trump en enero vinculada a la isla o los cargos presentados por el Departamento de Justicia contra Raúl Castro.

Incluso, los demócratas han intentado varias veces (con algunos apoyos de republicanos) limitar los poderes de guerra en el conflicto con Irán, pero los ataques ordenados por Trump continúan.

Que el oficialismo pierda una o dos cámaras no sería una cuestión menor. Si el trumpismo sufre una derrota categórica, puede centrar su atención en la política interna de cara a las presidenciales de 2028, en medio de especulaciones sobre posibles cambios en el gabinete, sin que ello signifique un cambio de dirección en su política exterior, pero sí que ceda lugar en la agenda.

"Sería más bien matizar, no creo que cambie de manera importante con un Congreso demócrata", dijo Flores Macías. "A lo mejor le baja la velocidad a las reformas e introduce otro tipo de temas", comentó.

Un Trump muy debilitado también podría quedar en la posición de "pato rengo" en la segunda mitad de su mandato, pero el líder republicano también podría volverse más imprevisible.

Una derrota categórica haría que los republicanos comiencen a plantear alternativas de liderazgo, pero ello no significa una deserción por parte de los gobiernos afines en América Latina.

"No creo que lo que vayamos a ver sea que le den la espalda ni muchísimo menos al Gobierno de Trump", dijo Borda, pero sí dijo que podría haber un cambio estratégico. "El alineamiento empezaría a ser mucho más retórico y menos claro en materia de decisiones de política exterior", agregó. Como ejemplo, mencionó el equilibrio que hace Perú, al unirse al Escudo de las Américas y mostrarse cercano a Washington sin cortar de manera decisiva sus vínculos con China y los proyectos de infraestructura; o la decisión de Colombia de reconocer la victoria de Lula da Silva antes que lo haga la Casa Blanca.

"Ese balance entre lo retórico y el proceso de toma de decisiones es lo que se puede alterar; creo que puede terminar reduciendo la alianza con Estados Unidos a un ejercicio de lip service (de la boca para afuera) y no mucho más", apuntó.

Por su parte, Schapiro descartó un éxodo de las filas trumpistas entre los presidentes latinoamericanos. "No veo que tengan mucho a dónde ir. Las apuestas fueron muy grandes y Trump va a tener el poder Ejecutivo, va a tener mucha capacidad de daño en dos años para el que quiera correrse de ahí siendo un aliado. Pero, además, ¿a dónde va a ir de la Espriella, Milei o Kast? No van a ir al Partido Demócrata, así que diría que en todo caso van a mirar con cierta ansiedad la interna republicana en búsqueda de interlocutores y de garantías de que algo de la nueva doctrina de seguridad nacional va a tener continuidad", analizó.

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Fuente: cnn.com